Actualmente, existe una multitud de presentaciones con anticonceptivos hormonales entre los que destacamos los siguientes:

Combinaciones orales de estrógeno y progestágeno

Las que más se usan. Su mecanismo de acción es la inhibición de la ovulación impidiendo la secreción de las hormonas FSH y LH. Son una combinación de dosis fijas o variables de estrógeno y progestágeno. Como estrógeno, en la gran mayoría, se incluye el etinilestradiol. Estas combinaciones fijas deben adminitrarse cada 3 semanas o 21 días, aunque en algunos envases, como ya hemos comentado con anterioridad, contienen 7 comprimidos placebo para completar el ciclo menstrual o semana de descanso. La aparición de los anticonceptivos bifásicos e incluso los trifásicos ha provocado que las dosis por ciclo se hayan reducido para evitar algunos efectos no deseados. Los efectos de estas anticonceptivas también actúan a nivel endometrial y moco cervical.

Progestágenos con dosis bajas

Son más complejos que la combinación hormonal estrógeno/progestágeno. Su posología es más estricta que la de los anteriores y debe cumplirse perefectamente para no frasacar en el tratamiento. Pueden provocar menstruación irregular, o sea, su aparición no es tan exacta como la de la combinación. La regla o menstruación puede adelantarse o retrasarse. ¿Por qué se utilizan, entonces? Porque son una alternativa para aquellas mujeres que no toleres o les esté contraindicado tomar estrógenos.

Combinación transdérmica de estrógeno y progestágeno

Representan una alternativa real y cómoda a las vías de adminsitración oral, inyectable, diu o implantes varios. Son conocidos como “parches transdérmicos” y su composición es norelgestromina y etinilestradiol. Su protección contra el embarazo es comparable a la de las anticonceptivas combinadas pero no son más seguros que éstos. Las dosis empleadas en cada parche tienen un efecto semanal por lo que se hacen necesarios aplicar 3 parches semanales de forma consecutiva y 1 semana de descanso sin ellos para completar todo el ciclo. Como beneficios, además de la comodidad y facilidad de uso, destaca su fácil colocación, que no duelen ni tampoco provocan infecciones cutáneas como lo pueden hacer los implantes. Como desventajas cabe decir que, la duración del efecto es menor que los implantes vaginales o los dispositivos intrauterinos (diu) y que existe un mayor riesgo de embarazo si se olvida una colocación o incluso si el parche pierde adhesividad.

Progestágenos inyectables

Se aplican mediante una inyección intramuscular cada 2 o 3 meses. Inhiben la ovulación pero pueden producir las irregularidades menstruales que se han descrito anteriormente e incluso amenorrea. Son muy eficaces y seguros puesto que la dosis de progrestágeno es absorbida en su totalidad. Suelen estar recomendadas para mujeres que se estén tratando con antiepilépticos o que sufren algún tipo de anemía.

Implantes vaginales o Anillo vaginal

Los implantes liberan la dosis de progestágeno o combinación estrógeno/progestágeno de forma progresiva y lenta para asegurar su acción durante 3 hasta 6 meses dependiendo del tipo de emplante. Es un anillo de silicona impregnado que requiere de personal especializado para ser implantado correctamente.

Implantes subcutáneo

Son capaces de mantener un efecto anticonceptivo que dure de 3 hasta 5 años. Contienen progestágenos como el levonogestrel o el etonogestrel para mantenerlo. Al igual que los implante vaginales, requieres de personal especializado para ser implantados aunque son más sencillos de colocar y extraer que los anteriores (5 minutos). La única desventaja que pueden presentar es el riesgo de infección en el lugar del implante.

Dispositivos intrauterinos con progestágenos

Son conocidos tradicionalmente como DIU y son muy efectivos en mujeres que ya han tenido varios partos. Su implantación debe ser realizada por personal especializado y presentan riesgo de embarazos ectópicos o inflamación de la pelvis.

Métodos postcoitales

Suelen emplearse cuando fracasan algunos métodos físicos como por ejemplo la rotura del preservativo o condón e incluso en casos de violación. Consiste en una administración de dosis elevadas de estrógeno y progestágeno, y su eficacia va a depender de algunos factores, siendo el tiempo el más importante de todos. La adminsitración de estas dosis puede ser llevada  a cabo hasta 3 días depsués de haber realizado el acto sexual junto con una segunda (y estricta) dosis pasadas las 12 horas. Esta misma pauta es la que sigue la conocida “píldora del día después” o la “pastilla del día después” con 0.75 mg de levonogestrel (es progestágeno, pero tiene una mínima actividad estrógenica y androgénica; los anticonceptivos hormonales orale que incluyen levonogestrel suelen tener una dosis de 50  a 75 microgramos). Su acción dependerá del momento en que se haya adminsitrado y si hay inhibición de ovulación o implantación. El índice de fracasos es alto con respecto a los demás métodos y su eficacia va disminuyendo a medida que vaya transcurriendo el tiempo tras la relación sexual. La eficacia es del 95% tras las primeras 24h de haber mantenido relaciones, y baja hasta el 85% para las siguientes 24-48horas llegando incluso a ser del 58% si se administra entre las 48 y 72 horas después.

Antiandrógenos combinados

Entre las muchas hormonas y combinaciones existentes en el mercado, existe una asociación oral de antiandrógenos como lo es la ciproterona junto a estrógenos. Esta combinación estrógeno y antiandrógeno  (etinilestradiol/ciproterona), a pesar de no ser la indiación principal, también tiene un efecto anticonceptivo. Esta anticoncepción sólo está indicada para mujeres con manifestaciones androgénicas tales como acné, seborrea, hirsutismo e incluso alopecia androgénica. No debe ser empleado en mujeres sólo con fines anticonceptivos puesto que se recomienda la suspensión del tratamiento a los 3 o 4 ciclos después de que se hayan resuelto las manifestaciones indicadas anteriormente. Una presentación comercial muy conocida en España es Diane 35, cuyos componentes son exactamente los descritos.