Afrontar la  sexualidad de manera responsable permite una relación cómoda y segura, sin miedos y preocupaciones a un embarazo no deseado o,  más imporante en muchos casos, adquirir una enfermedad de transmisión sexual.

En la actualidad, uno de los métodos anticonceptivos disponibles es el anticonceptivo oral o comúnmente lo que llamamos píldora.

Existe en el mercado una extensa gama de comprimidos  con diferentes composiciones que cubren necesidades individuales para cada mujer. La más frecuene y recetada suele ser la combinación monofásica que consta de 21 comprimidos (o 28, si incluye la semana de placebo), cada uno con la misma dosis hormonal. Las anticonceptivas combinadas de tipo monofásico contienen dos tipos diferentes de hormonas: estrógenos y progestágenos, y es por ello que se llaman “combinadas”.

¿Cómo actúan los anticonceptivos en la mujer?

Pastillas Anticonceptivas InformaciónSu mecanismo de acción es complejo. Las hormonas son mensajeros que aportan información al organismo y se encargan de su correcta función y desarrollo. Las hormonas, destinadas al aparato reproductor, afectan también a las características sexuales secundarias diferencian a hombres y mujeres. Su acción también se propaga a otros sistemas e inciden directamente sobre la piel, el cabello, los huesos y la líbido sexual.

En el caso de las mujeres, las hormonas estimulan los ovarios y éstos, como respuesta, producen estrógenos y progestágenos que preparan al organismo para un embarazo durante un tiempo determinado o ciclo.

Los 14 primeros días se produce la primera mitad del ciclo y es cuando el óvulo madura y se expulsa hacia las trompas uterinas (algunas mujeres tienen sensación de tirantez en el abdomen en este estadio). En la segunda fase el óvulo maduro se dirige hacia el útero y durará hasta que el óvulo sea expulsado en caso de no ser fecundado (lo que conocemos como menstruación o tener la regla).

Mientras en la 1ª  fase los ovarios producen estrógeno, en la 2ª  mitad del ciclo el óvulo está fase de maduración y se cubre. Esta cubierta se transforma en una pequeña glándula amarillenta denominada cuerpo lúteo y que produce progestágeno. Ahora entendemos, por tanto, que ambas hormonas son necesarias y contribuyen a la preparación del aparato reproductor femenino para un posible embarazo.

¿Son realmente efectivos para evitar embarazos no deseados?

Seguridad Píldoras anticonceptivasPor tanto, entre los distintos métodos anticonceptivos para proteger a la mujer de un posible embarazo, los anticonceptivos orales actúan evitando la maduración del óvulo. Esto implica que no se producirá la ovulación. A su vez, también modifican el tapón del útero que pasará de denso a más espeso, y así los espermatozoides no pueden ascender con tanta facilidad hacia el útero.

La administración regular de anticonceptivas proporciona una efectividad cercana al 100%, dando total libertad a una vida sexual responsable.

Entre la amplia gama existente en el mercado, existen otros comprimidos que a pesa de su acción anticonceptiva, poseen otras indicaciones debido a su formulación y tipo de progestágeno utilizado. Éstas son conocidas en el ámbito farmacéutico como “reguladoras hormonales” y se encargan de los efectos adicionales antes mencionados como por ejemplo, la eliminación de grasa e impurezas de la piel y el cabello o actuación frente al acné.

Hoy día, existen difeentes dosis hormonales que pretenden ajustarse lo máximo posible a la necesidad de la mujer para que ésta las puedas tolerar sin problema y administrar de forma segura. De todas formas, en algunas mujeres se pueden producir efectos colaterales, en especial los primeros meses de uso, mientras el cuerpo se adapta a ellos. Suelen ser reacciones de baja intensidad y pasajeras y no justifican la suspensión del anticonceptivo aunque deben ser motivo de visita médica.

Beneficios y efectos adversos de la terapia hormonal

En resumen, los anticonceptivos de tipo hormonal son uno de los métodos más empleados para el control de la fertilidad puesto que se consideran  el método más eficaz respecto a los índices de embarazos no deseados y sus estadísticas. Además, el método, es fácil de usar, presenta una alta tolerancia  y no afecta la relación sexual. Como beneficios, en cuanto anticonceptivos combinados, cabe destacar la baja incidencia de efectos adversos y ciertas mejora en algunas patologías. Estos aspectos los podemos agrupar en la siguiente lista:

  • Regulan la menstruación
  • Previenen de quistes ováricos
  • Previenen del cáncer de endometrio
  • Previenen del cáncer de ovario
  • Previenen de la enfermedad fibroquística mamaria
  • Previenen de la enfermedad pélvica inflamatoria aguda
  • Previenen fracturas inducidas por la osteoporosis en etapa postmenopáusica
  • Tratan y regulan el acné
  • Tratan la perimenopausia (período de transción que lleva a la menopausia)
  • Reducen la dismenorrea
  • Reducen la menorragia
  • Reducen el embarazo ectópico
  • Aumentan la densidad mineral ósea

Los efectos adversos, aunque infrecuentes, suelen ser leves dependiendo del grado de susceptbilidad y tolerancia a los componentes hormonales. Pero gracias a la introducción de nuevas especialidades que ofrecen dosis más pequeñas combinadas, esto puede evitarse y corregirse.

Es de obligada citación, advertir e informar de los posibles efectos adversos y efectos secundarios que se pueden producir al administrar de forma regular, e incluso puntual en algunos casos, los anticonceptivos orales.

  • Aumento de los niveles de estrógeno: producen menorragia, náuseas, vómitos, retención de líquidos, tensión mamaria acompañada de dolor.
  • Aumento de los niveles de progestágeno: amenorrea (no hay sangrado), acné, seborrea, aumento de peso, reducción de la líbido, irritabilidad, depresión y en ocasiones también tensión mamaria.
  • Hipertensión: Suele darse de forma progesiva y está ligada a la cantidad de estrógenos.
  • Tromboembolismo venoso profundo (TVP): El riesgo a padecerla es muy pequeño (0,005%) pero puede aumentar si se padece obesidad, insuficiencia venosa o cirugía mayor. Está ligado a la dosis estrogénica y es curioso que, a medida que aparecen anticonceptivas de nueva generación, el riesgo puede ir aumentando. Por ejemplo, si los anticonceptivos llevan como progestágenos el levonorgestrel o la noretisterona la incidencia pasa a un 0,015%. Y si llevan en su composición desogestrel o gestondeno como progestagenos, entonces la incidencia aumenta a 0,03%.  Cabe recordar que estos valores no son del todo alarmantes si comparamos que la incidencia en una mujer embarazada es del 0,06%.
  • Cáncer de mama: No hay estudios donde se demuestre una relación causa-efecto en mujeres que llevan una larga temporada tomando anticonceptivos orales.
  • Cáncer de cérvix: En los últimos años, se ha observado que el uso continuado de anticonceptivos orales puede incrementar el riesgo a padecerlo. Es conveniente, realizar un chequeo ginecológico previo si la mujer se plantea la administración contínua.
  • Infarto de miocardio: Los anticonceptivos orales asociados a otros factores tales como la hipertensión, diabetes, hiperlipidemia, tabaquismo y una edad superior a los 35 años, pueden incrementar el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular agudo, sobretodo en aquellas mujeres que llevan largos períodos activos tomando la píldora sin descanso. El riesgo es mucho menor para una determinada edad  si se dejaron de tomar anticonceptivos hace años.
  • Interacciones farmacológicas: Son las más frecuentes puesto que hay muchos medicamentos capaces de interactuar con los anticonceptivos orales pudiendo incluso reducir su efecto y provocar embarazos no deseados. Algunos de ellos son: los antibióticos (penicilina y derivados, tetraciclinas), rifampicina, ritonavir, troglitazona, antifúngicos orales y anticonvulsionantes. Uno de los signos más fáciles de detectar para saber si el anticonceptivo ha dejado de ser efectivo es observar si hay sangrado intermenstrual, o sea, en mitad del período.